Lecciones de Mediación

Éste verano he leído mucho sobre Mediación y he aprendido mucho de la mano de Marinés Suares. Quiero compartir aquí éste delicioso texto, conversación de Marinés con sus dos hijos pequeños, en el que se refleja de una manera muy simpática muchas de las ideas de conducción de disputas y en el que nos acercamos bastante a la realidad de cómo conversamos cuando mediamos. ¡Todo un descubrimiento!

Solange: ¡Mamá!

Marinés: ¿Queeee?

Solange: ¿Por qué me contestas mal?

Marinés: Es que… ¡Me interrumpes!

Solange: ¡Si no estabas haciendo nada! Yo te miré y vi  que estabas mirando por la ventana y tomando mate.

Marinés: Estaba pensando…

Solagne: ¿Pensar es hacer?

Marinés: Bueno, es una de las formas del hacer humano.

Solagne: Tú cuando trabajas, ¿Piensas?

Marinés: A veces pienso demasiado, y entonces trabajo mal y otras veces no pienso y también trabajo mal.

Solagne: O sea que para trabajar bien, ¿tienes que pensar y no pensar al mismo tiempo?

Marinés: Sí, quizá sí, y también hay muchas otras cosas más que tendría todavía que hacer, por ejemplo: mirar, escuchar, oler, sentir, intuir…

Solagne: Pero tú me dices que cuando trabajas solo hablas.

Marinés: Sí, mi material de trabajo son las palabras, porque mi trabajo es conversar.

Solagne: ¿Porqué a ti te pagan por conversar y a mí la maestra me regaña? ¿Conversar es o no es una forma de trabajar? ¿Está bien o está mal conversar?

Marinés: Me haces muchas preguntas al mismo tiempo y eso me confunde, pero una contestación general sería que las cosas no son buenas o malas de por sí, dependen del contexto, que es algo así como “el medio ambiente” en el que están. Pero, ¿Qué me querías decir cuando me interrumpiste? O mejor dicho, cuando entraste.

Solagne: Que Nacho está enfadado y pelea conmigo.

Marinés: ¿Cómo sabes que está enfadado?

Solagne: Porque tiene una cara que es como un display que dice “estoy enfadado”.

Marinés: ¿Y por qué dices “display” y no “cartel»?

Solagne: Porque los chicos decimos display, ¡No seas vieja, mamá!. Pero bueno, no vine a hablar de palabras, vine a decirte que le digas a Nacho que pare. Como tú eres mediadora…

Nacho: Yo no hice nada, lo que pasa es que ella se queja por cualquier cosa. Tendrías que sacarle tarjeta amarilla por quejarse, como hace el árbitro en los partidos de fútbol.

Marinés: Pero eso es lo que hacen los árbitros y yo no soy árbitra, soy mediadora.

Nacho: Pero hace un tiempo te oí discutir con alguien que decía que era lo mismo.

Marinés: Los mediadores estamos más cerca de los árbitros que de los jueces, pero la Mediación no es lo mismo que el Arbitraje. Por ejemplo, los mediadores no pueden mandar hacer cosas ni sacar tarjetas.

Nacho: ¿Y entonces qué hacen?

Solagne: Conversan, sólo conversan, ¡Y encima por eso les pagan!

Marinés: ¿Y por qué vinieron aquí y no arreglaron esto entre ustedes o con papá?

Solagne: Porque si hablamos entre nosotros nos peleamos cada vez más, y no fui a hablar con papá porque él está jugando.

Nacho: No está jugando, está trabajando. Papá trabaja jugando al tenís, le pagan por ello.

Solagne: Ves, mamá, él siempre llama a las cosas de forma diferente. ¿Quién de los dos tiene razón? ¿Por qué se tienen palabras diferentes para una misma cosa?

Marinés: Porqué la cosa puede ser la misma, pero depende cómo se llame, de dónde o con quien esté.

Solagne:  Como tú.

Marinés:  ¿A qué te refieres?

Solagne: Que para nosotros eres mama.

Nacho: Sólo nosotros dos te podemos llamar mamá…

Solagne: No me interrumpas, Nacho. Papá te dice “Querida”, en mi escuela eres “la mamá de Solange”, en el club eres “la mamá del arquero de la 84”; para ti misma  eres “Marinés”; otros te llaman “Señora de Morganti”; tienes muchísimos nombres  ¿Eso te pasa porque eres grande?

Marinés: Sí, tengo muchos nombres y en parte me pasa porque soy “grande” como tu dices. Uso diferentes nombres para diferentes lugares, por ejemplo, entre la gente de tenis soy Morganti, es más, soy la Señora de Raúl Morganti, pero en mi trabajo soy Marinés Suares, aunque en mis documentos de identidad soy María Inés, y para mi papá y mi mamá algunas veces fui Inesita.

Nacho: Y tú, ¿eres la misma o eres diferente?

Marinés: Soy yo, soy la misma pero soy diferente, tengo diferentes formas de ser en diferentes lados, aunque llevo una de mis formas de ser de un lado a otro, y esto a veces me resulta bien y otras me crea problemas.

Nacho: No te entiendo.

Marinés: Cuando somos “grandes” somos como esas figuras complicadas que estáis estudiando: “dodecaedro”, “icosaedro”, etcétera, y tenemos diferentes caras que miran a diferentes lados y cada cara es igual a las otras y al mismo tiempo es diferente.

Solagne: Yo tampoco te entiendo.

Marinés: Cuando uno es pequeño es como un dado (después, al crecer, creo que tenemos más caras). El dado, porque es un cubo, tiene las seis caras iguales, pero en el caso del dado cada cara también es diferente porque tienen diferentes “puntitos”, y qué cara va a ser buena dependerá de a qué estén jugando. Lo bueno y lo malo de la cara del dado no depende sólo del dado, sino que depende del dado, de los que están jugando y de lo que cada uno, en ese momento, necesita. ¿O tú, Solange, puedes hacer lo mismo en el aula que en el gimnasio? Si haces un “rondó” o una “medialuna” en el gimnasio te aplauden, pero si lo haces en el aula, la “seño” te mata.

Solagne: Ummm… Hago cosas diferentes pero siempre soy yo.

Marinés: Sí, siempre eres tú, pero no eres siempre igual, eres muy diferente por ejemplo, con tu maestra de lengua y con tu maestra de gimnasia, y esto hace que tú también seas diferente para ellas.

Nacho: ¿Para que una actividad sea trabajo te tienen que pagar?

Marinés: No es siempre así, hay muchos trabajos por los que no se cobra nada y sin embargo son trabajo, por ejemplo las tareas de la casa, de la crianza de hijos…

Solagne: ¿Lo que estás haciendo ahora es una parte de tu trabajo de “criarnos”?

Marinés: Sí, pero ahora estoy haciendo algo más…

Nacho: ¿Te refieres a escribir este libro sobre  mediación?

Marinés: No era exactamente en eso en lo que pensaba, pero…

Nacho: ¿Escribir un libro es un trabajo?

Marinés: En parte sí, y en parte es como un juego.

Nacho: ¿Por qué usas mucho el icono “copiar” en lo que escribes?

Marinés: Porque las cosas que me parecen a mí más importantes las digo varias veces, como cuando os pregunto  cómo estáis, o cuando os digo que “lo más importante en la vida es…”

Nacho y Solagne: Ser una buena persona.

Marinés: Saber es una cosa, pero practicarlo es otra. No es lo mismo “contar” o decir que ser es buena persona, que “vivir” como buena persona.

Nacho: Para eso usas el icono copiar, pero ¿para qué usas el icono mover?

Marinés: Porque trato de ordenar lo que escribo en el libro de forma que cuando lo lean puedan elegir qué parte leer, de acuerdo con lo que le interese a cada uno. Lo he divivido en cinco partes y así  cada uno puede empezar por donde quiera y seguir el orden en el que quiera leerlo. Y las cosas que para mí son más importante las repito muchas veces; así, lean lo que lean, siempre van a saber qué es lo que pienso.

Solagne: ¿Mamá, tú lo ordenaste tanto para que otros lo lean de forma desordenada?

Marinés: La forma en que ellos lo lean es la forma que ellos van a considerar ordenada.

Nacho: Mamá, no te entiendo. Las cosas están ordenadas o desordenadas. Al menos es lo que dices de mi dormitorio, que siempre te quejas de que está desordenado. ¿O es que yo puedo tener “mi propio orden”, como tus lectores? Decídete mamá, ¿el orden es bueno e igual para todos?

Solagne: No, Nacho, depende del medio ambiente eso dice mamá. Pero quiero hacerte otra pregunta ¿Por qué tienes tantos libros abiertos? ¿Te copias?

Marinés: En parte sí y en parte no. A veces uso las mismas palabras que otros inventaron, a veces las modifico, y a veces también creo palabras nuevas, como por ejemplo “DeNeutralidad”.

Solagne: No me gusta esa palabra; me parece que suena mal. Tendría que ser “desneutralidad”; además la escribes mal porque tiene una mayúscula en el medio, y eso no se hace.

Nacho: Hay muchas palabras nuevas: “formatear”, “resetear”, etcétera; son palabras que “vienen” en los ordenadores o en los videojuegos.

Solagne: Y si tu copias las palabras de otro, ¿por qué te cabreaste cuando dije “display”?

Marinés: No me enojé, me sorprendí.

Solagne: ¿Y le cuentas a tus lectores que copias de otros autores?

Marinés: Sí, trato de hacerlo siempre, además porque me interesa que sepan mis lectores  quiénes son mis “amigos”; mis “más amigos”, y también con quiénes no estoy de acuerdo.

Nacho: ¿Tus enemigos? ¿Con los que te peleas?

Marinés: No dije que fueran mis enemigos ni que me pelee, sino que no estoy de acuerdo: son dos cosas diferentes. Podemos debatir, discutir o –mejor- dialogar con ellos, pero no es necesario que me pelee.

Solagne: ¿Y quién tiene razón, tú y tus amigos o los otros?

Marinés: Posiblemente todos, pero cada uno lo ve de una forma distinta, como vosotros veis que lo que Raúl, vuestro padre, hace es jugar o trabajar, y los dos tenéis razón.

Solagne: ¿Y tú conoces a todos esos amigos, a todos los que escribieron todos esos libros?

Marinés: A algunos los conozco, a otros los conocí personalmente, pero hay otros a los que nunca vi, porque murieron, pero que igual son como mis amigos, porque he leído las “historias” que ellos escribieron…

Solagne: Papá está a punto de  terminar la clase, ¿podemos jugar los cuatro juntos al tenis un rato?

Marinés: Primero quiero escribir esto que hablamos.

Nacho: ¿Por qué?

Marinés: Porque las palabras se las lleva el viento.

Solagne: No, mamá, estás equivocada, las hojas de papel se vuelan con el viento, pero no las palabras.

Marinés: Por favor, antes de ir a jugar al tenis, mientras escribo esto, decirle a Raúl que me pague por este trabajo que estuve haciendo con vosotros.

Nacho y Solagne: ¿Por qué? ¿Por conversar? ¿Por criarnos?

Marinés: No, por mediar.

Nacho y Solagne: ¿Por mediar? ¿Cuándo mediaste?

Marinés: Todo el tiempo. ¿U os olvidáis que vinisteis a verme porque estabais peleados y ahora queréis jugar juntos al tenis?

Nacho y Solagne: ¿Eso es  mediar?

Marinés: En parte sí.

Nacho: ¿Y tú le pagas a él por jugar al tenis?

Marinés: No porque él es mi marido y va a jugar no a trabajar.

Solagne y Nacho: Mamá, nos confundes. Hace un ratito dijiste que papá trabajaba y jugaba, que eran dos formas diferentes de llamar a lo que papá hacía.

Marinés: Lo que pasa es que las personas usamos los conceptos en la forma que más nos conviene, y no lo hacemos siempre igual; por eso a mí me conviene decir que yo “trabajé” con vosotros , mediando y que con papá vamos a “jugar”.

'Mediación. Conducción de disputas, comunicación y técnicas'
Marinés Suáres. Editorial Paidós.
Date: octubre 6th, 2012 | Categories: Blog, Psicotemas | By: | Tags: , , , , | Comments: 0

Comentar esta entrada:

Deja un comentario