“Poner en primer plano los recursos de los clientes y optimizar al máximo nuestra colaboración y atención individualizada”

Una modalidad de terapia individual permite el encuentro de terapeuta y cliente en un espacio confidencial y cálido que favorezca la expresión libre de conflictos, sentimientos y emociones.

 

“No sufras mañana lo que puedes solucionar hoy”

En muchos momentos podemos sentir que los problemas nos superan, que no controlamos ciertas conductas o se reduce nuestro rendimiento y funcionamiento habituales. Es importante reconocer nuestros sensaciones de ansiedad o miedo y darnos cuenta de cómo nos sentimos ¿Nos sentimos solos? ¿Vacíos? ¿Perdidos?


Muchas circunstancias vitales (pérdidas, duelos, crisis) pueden conllevar otro tipo de problemas relacionales, pensamientos negativos, obsesiones, o bien, en una determinada temporada simplemente podemos sentir que no somos capaces de afrontar una problemática (familiar, laboral o de pareja), que nos faltan habilidades, recursos, soluciones…


Un espacio como éste, individual, permite como primer objetivo que la persona encuentre un lugar de respiro donde asumir su responsabilidad sobre el problema, entenderlo e idear en un entorno seguro y de confianza, la manera de manejarlo o solucionarlo recuperando lo antes que sea posible un funcionamiento satisfactorio.

 

“No hay dos personas iguales ni dos psicoterapias idénticas”


No hay una única forma de estructurar la psicoterapia individual, según tu consulta y tu caso diseñaremos el plan de intervención más adecuado a tus necesidades en cuanto a número de sesiones, frecuencia de las mismas y forma de trabajo.

Las primeras sesiones de la terapia suelen tener una frecuencia de visitas semanal, de tal manera que a lo largo de la semana haya espacio para reflexionar y aplicar en tu vida cotidiana los aprendizajes realizados en la sesión anterior.

La duración de las sesiones suele estar comprendida entre 50 y 60 minutos