“El hombre da vuelta al mundo para buscar lo que le hace falta pero entonces regresa a casa y lo encuentra”

Soy de la opinión de que la familia debe entenderse como unidad social y que en muchas ocasiones la problemática individual no podemos desligarla del todo, por mucho que nos lo propongamos, del contexto en el que tiene lugar: familiar o redes sociales.

La terapia familiar es especialmente adecuada cuando el objetivo es mejorar la capacidad de los miembros de la familia para apoyarse mutuamente.

Posibilita que los miembros de la familia puedan usar más eficientemente sus recursos de apoyo y puedan gestionar fases de transición del desarrollo familiar o acontecimientos vitales estresantes.

“El todo es más que la suma de las partes”

Si iniciamos juntos una Psicoterapia Familiar diseñaremos su forma de la manera en que mejor pueda ayudaros: en ocasiones se alternan sesiones con todos los miembros, con sesiones a las que acuden sólo algunos (o inclusive individuales), sin perder por ello la visión integral de todo el sistema familiar en su conjunto.

Pensadlo así: involucrar en la terapia a miembros de la familia y de las redes sociales de la persona que consulta ayuda a no estigmatizarlo como “el enfermo” (“es que parece que el problema es sólo mío”) y al mismo tiempo permite abordar el problema aproximándonos a su realidad: su gente.

Los principales objetivos de la terapia familiar son:

  • La mejora del funcionamiento de la familia a diferentes niveles.
  • El aumento de la comprensión mutua y el apoyo emocional entre los miembros de la misma
  • El desarrollo de estrategias de afrontamiento y habilidades de resolución de problemas ante diferentes dilemas y situaciones de la vida.

“Las familias no son todas iguales, y tampoco lo son sus problemas…”

Por lo tanto, nunca será exacta tampoco la manera de ayudar a las distintas familias: los intervalos entre sesiones son de una a varias semanas dependiendo de los problemas presentados, las necesidades de los miembros de la familia, la fase del tratamiento y otras variables. Lo iremos diseñando juntos tras una entrevista previa con el miembro o los miembros que me consulten.

Una sesión de terapia familiar por lo general dura entre 60-90 minutos.