Discutir delante de los niños

La presencia de los hijos en los conflictos entre los padres llega a ser un factor de riesgo importante en la aparición de problemas de conducta. Una de las consecuencias más directas es el ejemplo que les ofrecen los adultos a la hora de resolver conflictos entre ellos.

Los hijos e hijas expuestos a frecuentes conflictos y peleas entre sus padres tienen más probabilidad de aprender el comportamiento agresivo como forma de resolver los problemas, generalizándolo a las relaciones sociales con personas de otros ambientes de su día a día, como la escuela.

Estas son algunas de las conclusiones obtenidas en una de las recientes investigaciones que se han realizado desde la Universidad de Jaén y la Universidad de Granada. El estudio examina la relación entre los conflictos matrimoniales y el comportamiento agresivo y delictivo de los hijos. Los resultados muestran, entre otros aspectos, que los conflictos entre los padres afectan por igual a hijos e hijas, influyendo más a los adolescentes que a los más pequeños. Concluyen que “si los padres limitan la frecuencia de sus conflictos en presencia de los hijos, estos últimos no deben verse afectados negativamente por ellos, o incluso pueden hacerlo positivamente, aprendiendo estrategias de resolución de conflictos que pueden utilizar en sus propias relaciones”.

De una u otra forma, desde que son pequeños debemos enseñar a los niños a resolver los conflictos con otras personas a través del lenguaje, expresando sus sentimientos con frases adaptadas a su edad. A pesar de que los niños menores de tres años solucionan los problemas a través de empujones y golpes debido a su estadio evolutivo, tenemos que empezar a enseñarles con frases cortas y claras cómo pueden solucionar los problemas verbalmente. “No me gusta”, “Me has hecho daño”, pueden ser algunos ejemplos que sirven para verbalizar en el momento lo que sienten cuando otro niño les agrede.

Por otro lado, ante separaciones entre los padres será importante evitar contradicciones entre ambos y servir de modelo eficaz en la resolución de conflictos que aprendan los hijos. Informar al niño con antelación del momento en el que verá a su otro progenitor, el tiempo que estará con él, no criticar la conducta del otro, facilitar en la medida de lo posible la comunicación entre ambos por el mantenimiento de unas mismas conductas y decisiones en la educación del pequeño, serán aspectos que influirán positivamente en el aprendizaje de pautas de conducta de los hijos, ya que los niños aprenden a resolver problemas a partir de las actuaciones que observan de sus principales figuras de apego: sus padres.

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Date: noviembre 20th, 2012 | Categories: Blog, Psicotemas | By: | Tags: , , , , , , | Comments: 0

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